CONSECUENCIAS DE RESPIRAR POR LA BOCA



Cuando un niño empieza a respirar por la boca, el aire ingresa al cuerpo en mayor cantidad, entonces el niño se acostumbra rápidamente a hacerlo de esta manera, sin embargo el aire ingresa no filtrado, frio y contaminado, provocando una reacción inflamatoria  en los tejidos linfoides (amígdalas, adenoides), agrandándolos ocasionando una traba mecánica para una correcta respiración nasal, empeorando así el problema. 

Este hábito adquirido de respirar por la boca condiciona a que los niños permanezcan con la postura de la cabeza adelantada generando hiperlordosis lumbar, semiflexión de las rodillas y rotación interna de los hombros.  

Al tener la boca abierta durante muchas horas, la lengua deja su posición en el paladar y descienda al piso de boca, haciendo que el maxilar superior se estreche, los dientes sobresalgan y se apiñen. 

La mandíbula crece hacia abajo y atrás, ocasionando cambios a nivel de las estructuras óseas y musculares de la cara, repercutiendo inevitablemente en la estética facial de los niños, que se caracterizan por el desarrollo de caras largas, pómulos y ojos caídos, mentón pequeño, dientes sobresalientes y un perfil convexo.

Esta condición, de tener la vía aérea disminuida, se agrava durante las noches cuando el niño duerme. Durante el sueño los músculos del cuerpo se relajan para permitir el descanso, los músculos de la cara, el paladar y la lengua también lo hacen, ocasionando que la mandíbula caiga hacia atrás y con ella la lengua, causando un bloqueo a nivel de la garganta. Esta situación interrumpe el paso del aire cientos de veces por la noche, convirtiéndose la hora de acostarse en un momento de crisis. 

Los trastornos de sueño respiratorios tienen que ver con el problema de somnolencia de sus hijos, pero también con un aumento de la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea. A su vez el cerebro permanece alerta y sin descanso, interrumpiendo su normal desarrollo. A esta edad los niños necesitan un mayor porcentaje de sueño profundo para formar en el cerebro sus recuerdos emocionales, mejorar su habilidad para tomar decisiones y aprender nuevos talentos. 

Una respiración inadecuada también perjudica el desarrollo el lóbulo prefrontal, que sirve para el razonamiento, aprendizaje y procesamiento de  nueva información. Por lo tanto  la interrupción del sueño por la noche debido a trastornos respiratorios tiene un efecto adverso en el desarrollo mental y coeficiente intelectual de su hijo. 

Un trastorno del sueño debido a la obstrucción de las vías respiratorias puede causar déficit de atención, dificultad en el aprendizaje, hiperactividad, ansiedad, depresión, problemas de socialización, agresión a los compañeros e incapacidad para cooperar. A menudo estos síntomas de comportamiento se confunden con TDAH (trastornos por déficit de atención con hiperactividad). 




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